En 1984 se estrenó 'Karate kid', con John G. Avildsen como director, y protagonizada por Ralph Macchio, Pat Morita, Elisabeth Shue, William Zabka y Martin Kove.
Daniel LaRusso llega a Los Ángeles procedente de la costa este de Estados Unidos dispuesto a hacer nuevos amigos. Sin embargo, se convierte en el blanco de los ataques de los Cobras, un hostil grupo de estudiantes de kárate, cuando comienza a salir con Ali, la antigua novia del cabecilla del grupo. En tal situación, no tiene más remedio que pedirle ayuda a Miyagi, un maestro de artes marciales, para que le enseñe kárate. Bajo la tutela de Miyagi, Daniel desarrolla no sólo sus aptitudes físicas, sino también la seguridad en sí mismo que necesita para superar todos los obstáculos.
La película tuvo dos secuelas que contaron de nuevo con Avildsen, Macchio, Morita y Kove: 'Karate kid II' (estrenada en 1986) y 'Karate kid III' (estrenada en 1989). Años más tarde, en 1994, tuvo una nueva entrega titulada 'El nuevo karate kid', con Hilary Swank tomando el relevo de Macchio como discípula de Miyagi, y Christopher Cain en la dirección.
No fue hasta 2010 que decidieron rescatar la franquicia, ya sin Pat Morita, con 'The karate kid', en esta ocasión con Jaden Smith como alumno y Jackie Chan como maestro, con Harald Zwart con la batuta. Y el año pasado Jonathan Entwistle se hizo cargo de darle continuidad con 'Karate kid: Legends' con Ben Wang, Jackie Chan de nuevo, y el propio Ralph Macchio.
La saga también contó con una serie, 'Cobra Kai', con parte del reparto de la primera película, pero esa serie no la comentaré en esta entrada (porque ni la he visto).
Nunca he sido fan de estas películas, de hecho, siempre me han parecido poco más que entretenidas y poco o nada reseñables, pero (no tengo pruebas, tampoco dudas) por los 80 seguro que el kárate se popularizaba siempre que se emitía por televisión alguna de las primeras películas. En ese sentido la primera película siempre me pareció la más destacable, muy simpática en su clásico desarrollo de esfuerzo y superación con su marcado tono juvenil, y si alguna vez la pillo por la tele no me importa terminar de verla. La segunda y la tercera son en cambio bastante más prescindibles y olvidables, ya que se limitaron a dar cierta continuidad a la historia, no de forma muy inspirada, para aprovechar el éxito de la fórmula de la primera. Aunque peor es el caso de 'El nuevo karate kid', que parece más un intento desesperado de recuperar la fama perdida, creyéndose que si cambiaban a Daniel-san por Julie-san, igual daban con la tecla.
No fue el caso, y la saga quedó en el olvido hasta que Will Smith decide rescatarla con lo que se podría considerar como un remake, producida para impulsar la carrera de su hijo, y que usa el mismo nombre de la primera película como reclamo de forma vil (ya que en la película el kárate es sustituido por el kung-fu, así como toda la cultura japonesa deja paso a la ambientación china), y que no sorprende. Pese a esto he de reconocer que me gusta casi tanto como la primera, y considero que Jackie Chan, con la interpretación de un personaje venido a menos, consigue eludir con mucho éxito la enorme sombra que proyectaba la figura del señor Miyagi. No puedo decir lo mismo de la última entrega, una historia sin pies ni cabeza para contar lo mismo otra vez, y con la única baza de tratar de unir lo nuevo con lo viejo en su intento de homenaje, con un popurrí de kung-fu y kárate, pero que al final no pasa de un cálido envoltorio que no es capaz de disimular todas sus carencias y su evidente falta de ideas.
No creo que sea una saga para nada destacable, pero casi cualquiera de sus entregas sirve para entretenernos durante la hora y media o dos horas que suelen durar, y no cabe duda que la primera fue fuente de inspiración de muchas películas pseudo-sucedáneas.
Ho!







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