jueves, 3 de octubre de 2019

Corea del sur 2019 - Mis impresiones


Y tras hablar un poco del viaje, ahora toca explicar un poco mis impresiones sobre el país y su sociedad.

Al hablar de Corea del sur no puedo evitar hacer ciertas comparaciones con Japón, porque son dos países muy cercanos, y con culturas parecidas a ojos de alguien occidental. Por ello me ha parecido muy interesante los contrastes que he visto entre ambos países en detalles como que, mientras que en Japón el uso de la tarjeta de crédito no es algo muy de su gusto (prefieren las tarjetas prepago anónimas), en Corea del sur puedes pagar con tarjeta hasta una botellita de agua de menos de un euro. Por otro lado, se podría decir que en Corea del sur el civismo es muy similar al de Japón (a años luz nuestro), aunque en menor medida.

Lo curioso es que en Corea del sur reniegan, y mucho, del país nipón, llegando incluso al odio, y aunque puedo entender que haya cierto resentimiento histórico (totalmente entendible), personalmente me parece un odio un poco hipócrita o interesado, ya que aunque en Corea del sur se nota mucho ese sentimiento patrio, la sensación que a mí me dejó Seúl es que, en lo moderno, es un calco de Japón en muchos sentidos, quizás algo más occidentalizada (se nota mucho la influencia que ha tenido Estados Unidos) pero muy similar y muy orientada al consumismo. También me sorprendió el hecho de que sea un país donde sus ciudadanos parecen sentirse muy orgullosos de ser coreanos, pero en cambio no dudan en maquillarse e incluso operarse para parecer lo más occidentales posibles (las clínicas de cirugía estética en Corea del sur son bastante famosas). Es una sociedad muy superficial, pero en todo, dan mucho valor tanto a la estética como a la posición social. También vi que además de no tragar a los japoneses, tampoco parecen llevarse mucho mejor con los chinos o los filipinos.

Dejando a un lado las comparaciones, me pareció bastante interesante lo económico que es visitar los palacios, una buena forma de fomentar la cultura. Lo que sí que me hizo levantar una ceja es el enorme despilfarro energético que vi, y no me refiero a la de calles y calles llenas de carteles luminosos y neones, más bien a la de tiendas que había con el aire acondicionado a toda pastilla con las puertas abiertas de par en par (sin cortinas de aire), incluso en la habitación del hotel me encontré que aunque apagara el aire acondicionado al salir, al volver siempre estaba de nuevo encendido a toda pastilla, funcionando incluso sin la tarjeta de la habitación, pero lo mejor fue cuando vi varias tiendas con artículos en la calle y unidades interiores de aires acondicionado domésticos ubicadas ¡¡en la calle!!. Y lo peor es que me contaron que allí la electricidad es bastante barata, por lo que me queda claro que en España algo estamos haciendo mal si la electricidad nos resulta tan cara siendo mucho más comedidos en nuestro gasto energético.

Y por último hablaré de la gastronomía, en Corea del sur he probado bastantes comidas típicas, ya que tuve la suerte de que casi todas las cenas las hice con unos conocidos de mi novia de la zona, y saqué varias conclusiones: La primera es que prefiero la comida de puestos callejeros a la de la mayoría de restaurantes. La segunda es que a los coreanos les gusta comprobar siempre la comida que comen fuera, porque la mayoría de sitios donde fui la comida te la traían en la mesa para hacerla allí, o directamente te la dejaban para que te la hicieras tú mismo. Y la tercera conclusión es que en Corea del sur abusan en exceso del picante, y mira que yo soy una persona que tolero bien el picante (no hasta el punto de las animaladas que llegan a tomar, pero sí como para comer sin problema la mayoría de sus comidas), pero al quinto o sexto día mi estómago empezó a pasarlo mal con tanto exceso de picante, y aunque les pidieras un plato que no picara ¡picaba!. Sin duda el país donde peor he comido, sólo salvando los samgak kimbap (los onigiris coreanos) que desayunaba cada día, su típico y sabroso pollo con cerveza (sin cerveza en mi caso), el bingsu, y el siempre efectivo donkatsu.


En fin, con esto termino la entrada añadiendo alguna foto más:




Ho!

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