viernes, 11 de octubre de 2019

The legend of Zelda: Link's awakening

Hace unas semanas salió a la venta para Nintendo Switch una nueva versión del juego de Game Boy, 'The legend of Zelda: Link's awakening'.

Por culpa de una terrible tormenta, Link naufraga y es arrastrado por la corriente hasta la costa de una extraña isla tropical habitada por lugareños muy curiosos. Para volver a casa, nuestro intrépido héroe deberá encontrar instrumentos mágicos dispersos a lo largo y ancho de la isla y despertar al Pez del Viento, sumido en un profundo sueño.

Esta versión ha sido desarrollada por Grezzo, que ya se encargó de realizar los ports a 3DS de los Zeldas de N64.


El título original es uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos, y desde luego mi Zelda preferido, así que cuando anunciaron esta nueva versión, aunque me decepcionó un poco que el remake de este juego no fuera de una mayor envergadura, sabía que mi nostalgia podría conmigo y tarde o temprano caería, así que ¿para qué esperar?, compré el juego de salida, y lo disfruté como un enano, tanto que en tres tardes ya me lo había pasado con todos los corazones, todas las mejoras, todas las caracolas, y todas las figuritas... y es que esta versión respeta enormemente al original.

Y ese es precisamente su mayor pero, el juego respeta tanto el original que las novedades que han puesto saben a poco, y desde luego no valen lo que cuesta el juego (lo del editor de mazmorras incluso me ha parecido un peñazo, hubiese preferido que mantuvieran la secundaria de las fotos de la versión DX), ni justifican que esta versión sea más cara de lo que costó en su día el original y la versión de GBC. Tampoco podemos decir que el precio se justifique por poder jugar al juego en una portátil, porque el original ya era un juego portátil (que además se podía jugar en la tele gracias al Super Game Boy o al Game Boy player).

En los aspectos técnicos, aunque el diseño "Pinypon" de los personajes no me termina de entusiasmar, todo en general me ha parecido muy cuco, una recreacción muy vistosa de los escenarios originales, y en los aspectos sonoros es una delicia escuchar de forma orquestada aquellas melodías que la Game Boy dispuso con tonos. Lo que sí que no tiene perdón, es que un juego así tenga ligeras bajadas de frames, no es algo que afecte a la jugabilidad, pero denota cierta dejadez.


En resumen, un juego imprescindible para todo aquel que no haya jugado al título original. Para el que ya lo haya jugado, esta versión es es una buena excusa para volver a explorar la isla de Koholint, aunque personalmente me parece inferior a las versiones de Game Boy y Game Boy color.


Ho!

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