En el 2013 se estrenó la primera entrega de 'Ahora me ves...', una película dirigida por Louis Leterrier, plagada de caras conocidas como las de Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Isla Fisher, Dave Franco, Mark Ruffalo, Mélanie Laurent, Morgan Freeman y Michael Caine.
Cuatro magos de poca monta reciben una misteriosa invitación para ir a un apartamento aparentemente vacío. Un año después reaparecen convertidos en Los cuatro jinetes, un exitoso grupo de ilusionistas que tienen un espectáculo en Las Vegas financiado por el millonario Arthur Tressler. Pero el FBI tendrá que tomar cartas en el asunto cuando, durante una de sus actuaciones, logren robar un banco que está en París y distribuyan el dinero entre el público. El agente Dylan Rhodes es asignado al caso, y la Interpol envía a la novata Alma Dray para que sea su compañera. Dylan y Alma intentarán entonces desvelar el secreto detrás de los trucos de estos magos, adelantarse a su siguiente atraco y encontrar pruebas con las que acusarlos, para lo que contarán con la ayuda del experto destapador de ilusionistas Thaddeus Bradley.
Tres años después se estrenó la segunda entrega, 'Ahora me ves 2', con casi el mismo reparto, con los añadidos de Lizzy Caplan y Daniel Radcliffe, dirigida en esta ocasión por Jon M. Chu. Y el pasado mes de Noviembre, se estrenó la tercera entrega ('Now you see me: Now you don't') con Ruben Fleischer al mando, y con Justice Smith, Dominic Sessa, Ariana Greenblatt y Rosamund Pike añadiéndose al que ya era un reparto repleto de grandes nombres.
He visto la tercera entrega este finde pasado, y cuando me disponía a comentarla me di cuenta de que en su momento no comenté ninguna de las anteriores películas, y cuando me decidí a ir a escribir esta entrada recordé por qué no las comenté, porque son películas totalmente olvidables (la verdad es que para escribir esta entrada he tenido que revisionar las dos anteriores porque, salvo su nota, no recordaba prácticamente nada más allá de alguna que otra escena concreta), y es que esta saga de películas se basan en grandes ilusiones, pero sustentadas únicamente por un castillo de naipes que a poco que te cuestiones ciertas cosas, se derrumba.
Trucos extraordinarios que cada película trata de explicar y justificar durante sus casi dos horas para que te los creas, sí, pero con muchas trampas por el camino: mucho efectismo y artificio que busca despistar, y que no se molestan en explicar, giros argumentales que hacen tambalear el castillo de naipes a poco que los repases, y unos guiones más preocupados en esconderse tras un reparto notorio por nombres, pero tampoco tan destacable como para camuflar tantas trampas...
Aún así, si te dejas llevar por su fórmula, si no tratas de encontrarle la lógica a muchas cosas y te conformas con las explicaciones que quieren darte, las películas pueden resultar entretenidas (quizás más la primera y la tercera que la segunda), pero, en general, estamos ante unos productos muy de usar y tirar, y, como ya he dicho, bastante olvidables.
Ho!











