sábado, 27 de enero de 2018

Molly's game

Escrita y dirigida por Aaron Sorkin, 'Molly's game' es la historia de Molly Bloom:

Basada en la historia real de Molly Bloom, una prometedora esquiadora de nivel olímpico que, al ver truncada su carrera deportiva, acabó organizando las partidas de póker clandestinas más exclusivas de Estados Unidos. A sus partidas acudían las más grandes estrellas de Hollywood, deportistas de élite, titanes del mundo de los negocios y, finalmente, miembros de la mafia rusa, hasta que Molly fue arrestada por 17 agentes armados del FBI en mitad de la noche. Inmersa en una batalla judicial, su único aliado en su lucha ante los tribunales fue el abogado criminalista Charlie Jaffey, quien supo ver en ella una verdad mucho más sincera de la que la prensa sensacionalista publicó en sus páginas.

La película está protagonizada por Jessica Chastain e Idris Elba.


Mientras preparaba esta reseña me he dado cuenta de que Aaron Sorking fue también el guionista de 'Moneyball', y es curioso porque cuando veía 'Molly's game' no pude evitar acordarme varias veces de la película de Bennett Miller, en parte por todo ese envoltorio de datos y estadísticas que Aaron crea alrededor del personaje de Molly Bloom. No sé hasta qué punto es cierto lo que la película cuenta, pero sí sé que ese envoltorio de datos hace que la película sea muy dinámica por momentos, pero también termina siendo muy densa al atiborrar al espectador de datos irrelevantes, y es que la película se me llegó a hacer larga (que dure 140 minutos tampoco ayudaba).

Otro aspecto que no me terminó de cuajar es el enfoque tan suave que el guión pinta, está claro que si se basa en el libro de la propia Molly Bloom, íbamos a ver una autocrítica de ella misma bastante justa, pero no esperaba tanta suavidad, pasando siempre de puntillas por todo lo moralmente reprochable del personaje, con un final que, aún siendo real, cuesta creerlo, y sin ahondar lo más mínimo en todo lo turbio que Molly se niega a destapar y que ese tipo de partidas seguramente genera.


Así pues, ¿qué queda?, pues aún así queda una interesante historia global, unas muy buenas actuaciones, unos diálogos geniales, y sobretodo la impronta ferviente de Sorkin. Lo suficiente como para, al menos en mi caso, no salir decepcionado del cine pese a que podía ser bastante mejorable.


Ho!

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