jueves, 12 de octubre de 2006

Un día, otro día...

Curiosamente buscando en el baúl de los recuerdos, he encontrado un texto que hice hace mucho tiempo, hace casi dos años.
Es una pena que se pierda, así que lo reciclo para el blog ^^

Hoy no es diferente, hoy todo ocurre igual que ayer, quizás sea sólo mi impresión, pero la única diferencia que noto es que el calendario me dice que falta un día menos para el fin de semana... un día menos para que pase otro año... yo no noto diferencia.

Si comparamos los días podemos encontrar muchas diferencias. El 6 de Agosto hacía calor, yo vestía manga corta, y no tenía que ir a clase; mientras que el 10 de Noviembre es prácticamente lo contrario, hacía frío, tenía irritada la garganta, seguramente debido a una faringitis provocada por algún virus, y no gozaba de tiempo libre.
Sí, mirando al pasado vemos diferencias, vemos como nuestra vida ha ido evolucionando y como el tiempo ha ido pasando y nuestro entorno ha cambiado, pero... ¿os acordáis del 11 de Noviembre? la diferencia entre ese día y el anterior es sencillamente casual.

Estoy sentado delante del ordenador, intentando trabajar, escuchando la radio, viendo como el reloj se mueve muy poco a poco... demasiado lento, ¿cómo puede ser que se me haga más eterno un periodo de tiempo comprendido entre cuatro horas que un fin de semana entero?, sólo han pasado tres segundos mientras me hago esta pregunta, en fin, muchas preguntas tendré que hacerme para que el reloj marque "la" hora.
Pero cuando eso ocurre no me siento liberado, ando por la calle, en dirección a donde he aparcado el coche, en el mismo sitio de siempre, junto a una obra que día tras día se ve completamente igual, aunque recuerdo que en verano no estaba tan avanzada... ¿cómo es que no he podido ver la evolución del día a día?, me cruzo a la misma gente que me crucé ayer, y anteayer, gente que día a día se cruzan conmigo y quizás me vean tal y como los vea yo, un completo desconocido con el que te topas día sí, día también. Volveré a casa por el mismo camino de siempre, con la misma relación de marchas que ayer, viendo el mismo anuncio que vi ayer, ¡ah! ¡no!, hoy han cambiado ese de las chicas en ropa interior por uno de un Papá Noel esquiando, vaya, algo nuevo...
Cuando llego a casa todo se resume a lo mismo que hice ayer, por lo menos la comida varía.

Me cruzo casi siempre a la misma gente en el portal, yo tengo que ir a clase, ellos han de sacar a pasear el perro, ir a trabajar, ir con los amigos... Llevan ropas diferentes, pero no consigo notar diferencia alguna entre hoy y ayer... quizás tengan alguna arruga nueva, o les haya salido alguna cana, a lo mejor ayer les dieron su primer beso, o ayer conocieron a una nueva persona, tal vez hayan suspendido algún examen, o en el trabajo le hayan subido al sueldo... yo no lo veo, sólo veo que esas personas son completamente iguales que ayer, y que anteayer... pero en cambio juraría que hace dos años esa niña era mucho más niña, y entonces no se maquillaba...

Seamos sinceros. Esto no lo pienso en el momento que lo veo, lo pienso al cabo del día, en esos segundos que tengo para mí antes de dormirme, esos segundos de quietud, donde cualquier ruido se convierte en algo nuevo, no tengo tiempo para pararme a pensar en cosas tan poco importantes... lo que realmente ocupa mi cabeza es el terminar como sea ese proyecto que he de entregar la semana que viene, eso no cambia, ayer también pensaba lo mismo, y anteayer igual; las clases son iguales día a día, me siento delante del ordenador e intento centrarme en la tarea, oigo charlas o comentarios de mis compañeros, pero las siento muy distantes, ¿son las mismas charlas de ayer o son simplemente parecidas? ¿siempre hablan de lo mismo?, el gracioso siempre suelta alguna payasada, el pijo siempre vendrá con alguna excentricidad que con el paso del tiempo se convierte en cotidiano, y ese chico de la primera fila siempre lleva el pelo igual, engominado.
Si necesito tiempo para terminar el trabajo este pasará tan rápido que no conseguiré terminarlo, si no lo necesito y me estoy durmiendo pasará como en el trabajo, los segundos me permitirán pensar en cosas como estas, pensar en si el profesor no ve que nada de lo que dice nos parece interesante y útil, pensar en si ese compañero que cree saber tanto tanteará al profesor para hacerle notar que él sabe tanto... en fin, una odisea de caras raras, gestos de incomodidad, pensamientos de agobio... pero el timbre suena, por triplicado además, y podemos irnos, irnos a cenar a nuestras casas, irnos a terminar el trabajo que no hemos podido terminar, e irnos a dormir para empezar un ¿nuevo? día... con lo que me hubiera gustado poder dedicar más tiempo a ese libro que tengo a medias, o empezar ese otro, o jugar un rato a ese juego nuevo que tengo, o quizás a aquel que tanto me gustó en su día, o ver una película que me haga evadir...


Ahora que tengo tiempo, me he parado a pensar en todo esto, y veo un graduado de las cosas fundido en los días, es tal esa unión que día a día el tiempo pasa y nosotros no somos capaces de verlo, envejecemos y sólo nos daremos cuenta cuando miremos al pasado y veamos como ha cambiado todo tan de repente y no, no es así, el tiempo fluye sin preocuparse por nosotros, mientras que nosotros estamos todo el día pendientes de él, pero no somos capaces de ver el rastro que este va dejando... en fin, un Viernes más, una semana más, un mes más, un año más... ¡no! este Viernes es único e irrepetible.



Muchas cosas han cambiado en mi vida en este tiempo, pero otras en cambio siguen igual.


Ho!

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