Es impresionante cómo los medios han llegado al punto de tratar la información como si fuera un producto, al que hay que pulirlo y hacerlo atractivo para que la gente lo consuma, o en otras palabras tratándose de información, manipulándola.
Se supone que los medios informativos deberían ofrecer la información de lo que sucede, pero la realidad es que sólo nos ofrecen lo que en ese momento vende, aquello en lo que la gente está interesada. Os pondré un ejemplo: ¿Alguien se acuerda de todo el bombo que le dieron a la desaparición de la niña Madeleine McCann?, ¿por qué los medios no prestaron ni una cuarta parte de atención al caso de Yeremi Vargas?, ambos desaparecieron aproximadamente por las mismas fechas, pero el caso de Madeleine con el paso del tiempo tenía más chicha debido a los giros que fue sufriendo la investigación. Lo mismo podríamos decir de Marta del Castillo, un caso en el que los informativos han insistido cada día hasta que la noticia dejó de interesar.
Se supone que los medios informativos deberían ofrecer la información de lo que sucede, pero la realidad es que sólo nos ofrecen lo que en ese momento vende, aquello en lo que la gente está interesada. Os pondré un ejemplo: ¿Alguien se acuerda de todo el bombo que le dieron a la desaparición de la niña Madeleine McCann?, ¿por qué los medios no prestaron ni una cuarta parte de atención al caso de Yeremi Vargas?, ambos desaparecieron aproximadamente por las mismas fechas, pero el caso de Madeleine con el paso del tiempo tenía más chicha debido a los giros que fue sufriendo la investigación. Lo mismo podríamos decir de Marta del Castillo, un caso en el que los informativos han insistido cada día hasta que la noticia dejó de interesar.









