Páginas

martes, 17 de marzo de 2026

La fragilidad de una de mis aficiones

Llevo tiempo con un run run en mi cabeza sobre la preservación de una de mis aficiones: los videojuegos, y es que, como podéis comprobar por aquí, no soy una persona que sólo juega a lo actual, de vez en cuando me gusta ponerme con alguno de mis juegos pendientes de consolas antiguas, pero con el paso del tiempo últimamente me he empezado a encontrar alguna sorpresa desagradable.
 
Soy una persona bastante cuidadosa, pero la conservación no sólo depende de mí, por ejemplo, el caso más reciente, cuál fue mi sorpresa al ver el otro día que a mi mando de PlayStation 2 (que debe tener sólo un centenar de horas de uso) no le iba la cruceta, ni los botones L1 y L2. Buscando por internet vi que los mandos de la serie "H" eran muy propensos a este tipo de problemas y habría que cambiar una placa.
 
Este caso no es que me preocupe mucho, porque siempre puedo comprar otro mando de segunda mano, o un adaptador BT de PS2 para usar mis mandos de PS3 o PS4, pero es un punto más a una lista que cada vez es más grande:
  • Los cartuchos que tengo cuyas pilas de guardado se van muriendo
  • La salida de vídeo de mi Nintendo 64 se va muriendo (algo que ya me pasó con mi Master System)
  • Los analógicos de dos de mis mandos de N64 están para el arrastre (me vinieron ya así cuando los compré de segunda mano, uno lo cambié, pero el resto los dejé tal cual)
  • La famosa degradación de los cartuchos de 3DS (las pasadas navidades estuve testando todos mis juegos con una herramienta, y me encontré alguno con fallos, por suerte se pudo corregir)
  • Una pantalla de una de mis Nintendo DS Lite se ha amarilleado
  • A mi Game Boy Micro a veces le falla el sonido 
Pero es que a esa lista, se añade la amenaza de varios problemas que, de momento, no he sufrido, pero que puedo sufrirlos:
  • La misma degradación de los cartuchos de 3DS en los cartuchos de Switch
  • El famoso "disc rot" de los discos 
  • Los problemas de la NAND de Wii U
  • La amenaza de que mis portátiles o mandos dejen de funcionar si, el día que se les muera la batería, no funcionan conectados directamente a la corriente y no encuentro alguna batería de repuesto fiable
  • La posible amenaza de quedarme sin los juegos digitales de PS3 ante el famoso problema de la pila, el reloj interno, la validación de las licencias de los juegos, y los servidores de Sony (aquí una explicación más detallada)
Y seguramente me dejo más cosas.
 
 
Todo esto me lleva a pensar ya no sólo en su fragilidad con el deterioro del tiempo (y con mi debido disgusto), también a plantearme el cómo consumo videojuegos (si debería centrarme más en disfrutar de lo actual y pasar de lo retro, si debería tratar de repescar juegos antiguos que tengo en plataformas más modernas, si debería pasarme más a lo digital pese a sus peros, etc.). 
 
Sé que al final esto son tonterías, problemas del primer mundo como se suele decir, pero cuando coleccionas, y mantienes tantos juegos, no puedes evitar pensar en si merece la pena hacerlo o no, ante la amenaza de que poco a poco muchas de ellas dejen de poder usarse, y simplemente se convierten en objetos decorativos de una estantería, porque, al menos en mi caso, me gusta que todo lo que tenga pueda usarlo, y sin quebraderos de cabeza, ya que precisamente esa fue una de las razones por las que volví al redil de las consolas tras mis años de pecero: el poder poner cualquier juego antiguo en su consola con la certeza que me iba a funcionar.
 

Ho!

No hay comentarios:

Publicar un comentario